Qué nos enseñan las posturas de balance en una pierna sobre la idea de perder

“No me gusta perder”, me respondió mi sobrino al preguntarle la razón por la que se enojaba cuando jugaba video juegos o cuando su mamá (mi hermana) le decía que ya era tiempo de parar.

Tomé una pausa de segundos y decidí explicarle que, como todo ser humano, enfrentar las derrotas será parte de su aprendizaje, porque no hay escapatoria a la dualidad en la que este mundo se ha formado, ganar-perder, noche-día, vida-muerte… 

A sus 12 años de edad, quizás el concepto de pérdida se puede limitar a perder unos puntos en un juego online y tener que comenzar de nuevo.

En silencio me escuchaba decirle: Perder es parte de la vida misma, vas a perder cosas para poder ganar otras. Habrá amigos que ya no estarán contigo, parejas, dinero, juegos de beisbol, como deportista tendrás que tener la piel dura para aguantar las caídas que te impulsarán a seguir.

Postura del árbol o Vrksasana

A la medida que maduramos lo que antes era invaluable, ya deja de serlo y ni nos damos cuenta de que ya no está o que ya lo necesitamos. 

Hace 10 años atrás para mi era importante complacer a otros para que estuvieran a mi lado, amigos, pareja, familiares, a pesar de que me costara mi tranquilidad. Dejé de darle importancia al qué pensarían de mi, ciertamente, algunas personas se quedaron conmigo, otras las perdí.

Por el contrario, hay pérdidas que serán irremplazables y que sólo la práctica espiritual nos ayudará a sobreponernos con el tiempo, como la muerte de nuestros seres más amados.

“Acepta tus derrotas y ofrece las victorias”, escribió el monje budista Geshe Kelsang Gyatso, en su libro Los 8 pasos para la felicidad. Aceptar la pérdida puede que no sea tan fácil ni dulce, pero me ha permitido navegar en medio de ese mar picado de las decepciones y seguir adelante, con esfuerzo y con disposición a aprender.

En mi practica física, los asanas más retadores me han permitido acercarme al concepto de la pérdida como un juego, perder el equilibrio, caerme, no llegar a la postura completa, y seguir. 

Al igual que las inversiones (pararnos de cabeza o de manos), las de balance en un pierna nos invitan a mantenernos en equilibrio, a pesar de lo retadoras que son.

Perder el balance, puede ser algo natural, por ejemplo las embarazadas pierden un poco el sentido del balance por los cambios en el centro de gravedad de su cuerpo por el bebé en el vientre.  Al igual que sucede con las personas mayores, que pueden sentirse comprometido por problemas degenerativos

Al intentar practicarlas con este tutorial que te dejo trata de tener una mente relajada. Si pierdes el balance festeja como si lo hubieras mantenido, porque te están dando la oportunidad de intentar. Vuelve otra vez a pararte sobre tu pie y mantén presente que una pérdida no es sinónimo de derrota.

Honrar el tiempo en el mat. Yoga sin apuros

En clases hay muchos tipos de estudiantes, así como hay incontables tipos de profesores. Hablándoles como estudiante soy de las que disfruta más los ejercicios para abrir las caderas y las piernas (hip openers), que las practicas muy aceleradas con decenas de vinyasas o con inversions. 

 

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Postura del árbol o Vrksasana. Nos centra y afianza. Fortalece las piernas y el abdomen.

Hay otros alumnos que están cantando OM y ya quieren pararse de cabeza. Hay de los    que quieren rápidamente cambiar de una pose a otra porque no quiere aburrirse rápido; claro quien dijo que un Warrior I o Guerrero I tiene que quedarse inmóvil. 

 

Tal vez todos experimentamos estos estados en una misma clase y es comprensible porque nuestra mente siempre está cambiando. El reto está en saber el por qué lo hace. A veces queremos algo y minutos después ya no lo deseamos de la misma manera.

Así sucede con la práctica sobre el mat y fuera de él. A veces queremos apresurar las poses porque la que estamos haciendo no nos gusta, nuestro cuerpo está incómodo, nos duele o porque queremos hacer pronto la secuencia que nos hace sentir bien. 

Cada secuencia es el comienzo de la próxima, cada pose es la preparación para una más avanzada, entonces ¿por qué apresurarnos sin disfrutar en donde estamos? Todas duran apenas unos segundos en una hora de clase. Cuando pensamos en lo incómodo que nos sentimos o que por favor el profesor diga la Postura del Niño child pose, queremos que todo pase a nuestro tiempo.

Fuera del mat, en donde también nuestra práctica de yoga está presente, las cosas tienen un ritmo que a veces queremos acelerar. Todos preferimos los momentos de alegría y bienestar, pero ¿qué pasa cuando estamos en medio de una crisis? Queremos que el tiempo se mueva hasta la próxima época dorada porque la carga suele ser muy pesada.

¿Es fácil adaptarse al ritmo que existe y no al que queremos? Claro que no, al menos para mi, esto demanda un esfuerzo constante, mirarme y preguntarme por qué no me siento cómoda con lo que estoy viviendo ahora. 

Me gustaría dejarte este ejercicio. Piensa o identifica una postura que te desagrada, te molesta o te genera estrés. Cierra los ojos e imagina que estás haciéndola, mírate en la posición, observa tu rostro, si tu cuerpo está tenso o relajado, cómo está tu alineación y sobre todo tu respiración, siente tu inhalación y exhalación. 

Luego, con los ojos cerrados, haz la postura y reflexiona sobre qué sentiste. Tu mismo tienes la respuesta.