Honrar el tiempo en el mat. Yoga sin apuros

En clases hay muchos tipos de estudiantes, así como hay incontables tipos de profesores. Hablándoles como estudiante soy de las que disfruta más los ejercicios para abrir las caderas y las piernas (hip openers), que las practicas muy aceleradas con decenas de vinyasas o con inversions. 

 

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Postura del árbol o Vrksasana. Nos centra y afianza. Fortalece las piernas y el abdomen.

Hay otros alumnos que están cantando OM y ya quieren pararse de cabeza. Hay de los    que quieren rápidamente cambiar de una pose a otra porque no quiere aburrirse rápido; claro quien dijo que un Warrior I o Guerrero I tiene que quedarse inmóvil. 

 

Tal vez todos experimentamos estos estados en una misma clase y es comprensible porque nuestra mente siempre está cambiando. El reto está en saber el por qué lo hace. A veces queremos algo y minutos después ya no lo deseamos de la misma manera.

Así sucede con la práctica sobre el mat y fuera de él. A veces queremos apresurar las poses porque la que estamos haciendo no nos gusta, nuestro cuerpo está incómodo, nos duele o porque queremos hacer pronto la secuencia que nos hace sentir bien. 

Cada secuencia es el comienzo de la próxima, cada pose es la preparación para una más avanzada, entonces ¿por qué apresurarnos sin disfrutar en donde estamos? Todas duran apenas unos segundos en una hora de clase. Cuando pensamos en lo incómodo que nos sentimos o que por favor el profesor diga la Postura del Niño child pose, queremos que todo pase a nuestro tiempo.

Fuera del mat, en donde también nuestra práctica de yoga está presente, las cosas tienen un ritmo que a veces queremos acelerar. Todos preferimos los momentos de alegría y bienestar, pero ¿qué pasa cuando estamos en medio de una crisis? Queremos que el tiempo se mueva hasta la próxima época dorada porque la carga suele ser muy pesada.

¿Es fácil adaptarse al ritmo que existe y no al que queremos? Claro que no, al menos para mi, esto demanda un esfuerzo constante, mirarme y preguntarme por qué no me siento cómoda con lo que estoy viviendo ahora. 

Me gustaría dejarte este ejercicio. Piensa o identifica una postura que te desagrada, te molesta o te genera estrés. Cierra los ojos e imagina que estás haciéndola, mírate en la posición, observa tu rostro, si tu cuerpo está tenso o relajado, cómo está tu alineación y sobre todo tu respiración, siente tu inhalación y exhalación. 

Luego, con los ojos cerrados, haz la postura y reflexiona sobre qué sentiste. Tu mismo tienes la respuesta. 

 

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