Cambio de perspectiva. Apostar por la no violencia

 

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La postura del árbol con las manos en señal del oración o Anjali Mudra, nos permite centrarnos. Foto Claudia Fonseca

Cada quien tiene sus mañas para ver la realidad y procesarla a su manera. Para algunos es difícil salirse de las lineas mentales, ideas, estereotipos y prejuicios que nos formamos sobre algo o alguien. Otros, son más maleables para acercarse a otros puntos de vista y explicaciones. Nada es tajante 100%. 

 

Hay otro grupo, en el que me meto cuando estoy alerta de mis pensamientos, el que trata de mirar desde otro ángulo esa verdad que ya tiene en su cabeza. 

A veces me siento en un rincón de mi casa sólo para observarla desde una esquina diferente. Es cierto que es el mismo hogar, pero desde otro ángulo me siento como si apenas la estuviera conociendo. Siento, que me saluda con otro tono, con novedad. Será tan difícil escuchar y mirarnos sin sentirnos amenazados, agredidos o usados frente a otros que piensan, se ven y actuan diferentes? 

Los atentados armados en El Paso, Texas y Dayton, Ohio son una muestra más de que es mas fácil y cómodo crearnos ideas de quienes son diferentes, en lugar de esforzarnos por intentar conocerlos y cambiar la perspectiva, por sentarnos en ese rincón desconocido e inhabitado. 

Entonces, por qué odiar a quien se ve diferente a mi, si al final estamos hechos del mismo material perecedero. La perspectiva se cambia cuando somos valientes para tomar el riesgo. Hace falta coraje, audacia y sobre todo intención en estos momentos para atrevernos a escuchar lo que otro dice, sin adjetivos, sin deshumanizarnos.

Me pregunto cuántas veces he creado separación por mis opiniones, si te has preguntado lo mismo, entonces vamos en la dirección correcta porque ya estamos en el grupo de la solución. Mantenernos presentes en lo que decimos, pensamos, hacemos. Cuestionar de dónde viene esa idea y si beneficia a otros.

 Ahimsa, el principio del Yoga (Yoga Sutra de Patanjali) que expresa no hacer daño, es necesario ahora más que nunca. Sé que el problema de la violencia armada en Estados Unidos demanda una solución práctica y urgente, para ello la discusión de cómo hacerlo está abierta. Más control de armas, acceso a tratamientos médicos para enfermos mentales, lucha contra la xenofobia y el racismo, los temas son numerosos.

Pero al mismo tiempo, podemos ser parte de la solución, cambiando nuestra percepción de quienes son diferentes a nosotros, tratando de no engancharnos en actitudes de retaliación y apostando por desenvolvernos de manera más pacífica.