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DSC_2103Cuando comencé a practicar Yoga todo era tan ajeno, cómo entender las poses, las diferentes sensaciones en mi cuerpo, la tensión y el esfuerzo que experimentaba y sobre todo la exigencia mental de querer hacer más, incluso sin disfrutar lo que hacía. Sin embargo, con los años de una práctica constante, afloró no solo el cambio físico, sino también mental. Escribir me permite drenar mi energía, pero nunca compartía lo que hacía por temor a sentirme expuesta. Pero una de las grandes enseñanzas de este camino, guiada por mis maestros, es a no juzgarme, a no ser severa conmigo misma, a aceptar. Finalmente, decido compartir lo que siento como estudiante y profesora de Yoga en un blog. Quizás alguno de ustedes como yo, habrán experimentado y quizás aun piensen que son torpes o limitados en su mat. Pues es normal, así que a disfrutarlo y a seguir aprendiendo.

 

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