Cuando tu cuerpo te dice baja el ritmo, ve a la Pose del Niño, escúchalo.

 

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Balasana o Pose del Niño es ideal para descansar durante la práctica. Foto Estefanía Jaramillo.

Como estudiante de yoga siempre hay algo que aprender, no sólo en como lograr una pose mas avanzada, sino también en como es tu relación contigo mismo en el mat. 

 

Muchas veces nuestra personalidad aflora en el mat y queremos hacer en la clase lo que la mente quiere alcanzar, perseverar a tal punto de lograr una pose que puede ser complicada o finalizar toda una secuencia sin pausa, aunque nuestro cuerpo nos esté diciendo, “ey por favor bájale el ritmo que hoy no puedo ir tan rápido”.

Mantenerme atenta a cómo me siento durante la práctica ha sido fundamental para saber cuándo parar y cuándo esforzarme más en el mat sin llegar al punto de lastimarme.

Durante una clase, uno de mis maestros, con mucha picardía, me preguntó “ey Marian, what happen? too much party last night? (ey qué pasa, mucha fiesta anoche) y sentada en el piso le dije que no, que me sentía pesada y que había cenado pizza. Todos en el salon rieron. No hay nada de malo en sincerarse con lo que uno siente en su practica, cuidar de nuestro cuerpo también es ser paciente con sus capacidades. 

Quizás la comida anterior influyó en ese letargo corporal esa mañana, pero también hay momentos en que nos sentimos con menos energía que otros y eso no significa que seamos conformistas o perezosos. 

Así como hay días en que una pose de yoga se nos dificulta y en la siguiente clase la hacemos en el primer intento, nuestro cuerpo varía en energía, en salud, fortaleza, flexibilidad. Nuestra mente se siente más agitada y eso también se manifiesta.

Cuando cambio de lugar de estudiante a profesora, entonces repito en clase a los estudiantes que siempre se observen, estén atentos a la respiración y a su cuerpo porque él es el único que les puede decir con certeza, “está bien sigue un poco más, esfuérzate 10% más, no vayas a Balasana (Pose del Niño) todavía”, o por el contrario “mira, cuidado, estás muy agitado, no estás respirando bien, descansa y vuelve a comenzar”. 

En momentos en que sientes que tu cuerpo no está en toda su capacidad de trabajar, pregúntate si es necesario seguirte presionando. O si, esta vez lo que necesitas es observar y tener la paciencia suficiente para bajar el ritmo. Ya en la próxima clase tendrás otra oportunidad de volver a intentar. 

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