Observar, alinearse y sonreír, tres claves para tu práctica de yoga

 

 

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Tomar unos segundos para plantar bien nuestros pies nos ayuda a coordinar mejor la postura del Guerrero II o Virabhadrasana II. Fotos: Estefanie Jaramillo.

 

Cuando estamos empezando a practicar yoga estamos re descubriendo procesos tan cotidianos como respirar profundamente, pararnos erguidos o concentrarnos en una actividad con toda la atención de la mente.

Por eso cuando estamos iniciando nuestra práctica física, asanas, los profesores insisten en la alineación del cuerpo en cada postura para que vayamos creando memoria física y mental.

Es bueno observar cómo van los pies, si están donde deben ir, si los brazos están estirados y el abdomen está firme, por mencionar indicaciones básicas. 

No tengas pena o complejo de mirarte en la práctica si no estás seguro de lo que haces en el mat. Progresivamente,  vas a ir memorizando la pose y va a fluir con naturalidad tan pronto tu maestro la mencione.

Hay personas que le toman menos tiempo, a mi bueno… como ves aún me miro los pies cuando lo necesito.

Hacer la postura del Guerrero II es una asana básica para que los principiantes puedan ir entendiendo cómo mover su cuerpo. 

 

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La postura del Guerrero II ayuda a abrir las caderas, fortalecer las piernas, el abdomen y los brazos. Es ideal para desarrollar flexibilidad en las extremidades, sobre todo después de pasar horas sentados.

 

Al separar las piernas observa que tu talón de adelante está apuntando al arco del pies de atrás. Mira como la sombra traza una linea recta. 

La rodilla flexionada está sobre el tobillo, no lo sobrepasa. La pierna de atrás está estirada. Las caderas están lo más abiertas que tu cuerpo te permita y el coxis ligeramente apuntando al piso. 

Aprieta tu abdomen sin sacar las costillas, espalda derecha, hombros relajados y al mismo tiempo tratando dude unir las escápulas. Los brazos estirados y firmes hacia los lados, ambos a la misma altura horizontal.

Tu cuerpo empieza a hacer su trabajo, pero ahora le toca a la mente. Con el ceño fruncido y esa cara de angustia, muy difícil meditar y disfrutar de una práctica. Mi cara parece que fuera justamente a un combate y de eso no se trata.

 

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En esta pose puedes sentir que te tiemblan las piernas o que se te duermen, es normal porque tus músculos están trabajando. Respira, siente, sonríe y resiste unos segundos. Disfruta de ser un Guerrero del yoga. 

Siente si los músculos de la cara están tensos y poco a poco los vas soltando: Labios apretados, suéltalos, frente fruncida, relájala, intenta sonreír y mira si la pose cambia, si se torna más agradable.

 

Cuando siento esa tensión en la cara, tan pronto soy consiente, la cambio porque me ayuda a mantenerme enfocada en sentir con serenidad. 

A veces esos pequeños detalles en una pose hacen toda la diferencia en toda una práctica. Es un camino personal, es diferente para cada persona que se para sobre su mat. 

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