¿Qué hacer cuándo no quieres seguir practicando yoga?

 

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Bhujangasana o la Postura de la Cobra. Ayuda a fortalecer los músculos de la espalda.

Cuando comencé a practicar Yoga no me gustó, no soy como la mayoría de mis amigas yogini que se enamoraron de la práctica desde que se pararon en el mat. No, a mí me llevó años volver a tomar una segunda clase, darle una oportunidad y tratar de descubrir por qué me desagradaba y a la vez me intrigaba.

Ahora, después de una práctica constante, ese sentido de rechazo se transformó en una apertura natural, en alegría por descubrir lo que mi cuerpo es capaz de desarrollar con fortaleza, lo gracioso que se puede doblar y lo bajito (todavía) que puede brincar. 

Pero no siempre es así, hay días, incluso semanas en lo que mi mente se pregunta, ¿para qué hacer todo esto? ¿Por qué tengo que ir a clases hoy, si no quiero. Por qué tengo que madrugar a leer y a sentarme a reflexionar, más aún ¿por qué hay que ser vegetariano si en mi familia todos comen carne y en diciembre todos disfrutan de hallacas y pan de jamón, por qué?

En esos días el principio de Santosha o alegría se desvanece y es tan difícil volver, aún cuando está la intención de seguir. Sin embargo, sigue quedando ese halo de obligación que se suma como algo más que hacer en nuestra vida cotidiana. 

Entonces ¿cómo hacer para mantener ese estado de alegría, de gratitud constante con la práctica y por aquéllo que estamos aprendiendo de nosotros mismos?

“Encuentra una sola cosa de toda la práctica (estudiar la filosofía, la alimentación, las asanas, la devoción del Bhakti, escoge algo) y enfócate en eso, empieza a trabajarla más, sé un devoto de eso, y ya lo demás se va a ir integrando solo”, explicó Swami Chidanand en un Satsang (reunión para enseñar sobre filosofía de yoga) en el estudio Ligthrail Yoga. 

Suena sencillo, y lo es,  sobre todo si vemos que el simplificar las cosas hace que todo fluya con naturalidad. ¿Fácil?, para algunos no lo es mucho, sobre todo para quienes analizamos todo con tanta minuciosidad. 

“Pregúntate por que lo estás haciendo, escoge lo que te dé más felicidad de la práctica del yoga, lo que menos te cause estrés y quédate con eso. Si crees que se está volviendo dogmático, entonces toma un poco de distancia. Sólo observa”, dice Swami Chidanand, una mujer joven con el cabello con rallitos dorados, un piercing en su nariz y ataviada con la túnica naranja símbolo de su título Swami.

Encontrar algo que nos facilite la práctica es un trabajo de cada quien. Para mí es leer, analizar (¿ya te dije que soy signo virgo y lo pienso todo una y otra vez?), reflexionar y encontrar las respuestas por mí misma.

¿Qué te gusta más de la práctica, que es lo que enciende tu curiosidad por vivir el Yoga? 

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